Como parte del derecho a Réplica” del programa “ShowMatch”, que conduce Marcelo Tinelli, todos los famosos que son imitados pueden visitar el piso al menos una vez.
En esta oportunidad, Nazarena Vélez y Samuel Chiche Gelblung se presentaron en el programa para enfrentarse con sus respectivos dobles.
La comicidad largò cuando el doble de la actriz, interpretado por Roberto Peña, desfiló en el estudio de “ShowMatch” y acudió a imitar a Nazarena Vélez destacando un perfil exageradamente ciclotímico del personaje hablando insistentemente en primera persona. El show creciò en intesidad cuando entró en escena la “verdadera” Nazarena, quien doblegó la apuesta de su imitador con mucho entusiasmo y reconoció estar contenta por volver al ciclo después de un año. “Me siento muy cómoda acá“, dijo.
Ademàs no perdiò la oportunidad de hablar de su actual pareja, Fabián Rodríguez, y responder de esta manera a los insistentes rumores de un distanciamiento entre ambos, cuando se encuentra muy próxima la anunciada fecha de casamiento.
La rubia polémica también habló del agitado verano que pasó y de su relación tormentosa con Luciano Garbellano, evitó hacer declaraciones puntuales, sin embargo de sus compañeros de la obra What Pass, dijo: “Quiero decir que en su momento dije que mis compañeros no se habían portado bien conmigo. Pero no me refería a Marcela Feudale, Mauricio Jortack y Atilio Veronelli, con ellos está todo bien“. De Gerardo Sofovich, dijo que la cruzarlo el empresario y productor evitó saludarla.
En el caso de Samuel Chiche Gelblung y su doble Freddy Villarreal el sketch rondó en torno al dispositivo que popularizó el conductor de “70.20.10”, la “Máquina de la Verdad”. Marcelo Tinelli fue el que se prestó a ser interpelado, mientras Sebastián Almada hacía la tarea de escribano haciendole firmar a Tinelli la aceptación antes de someterse a la máquina reveladora.

Entre Freddy Villareal y Chiche Gelblung llevaron adelante el irónico reportaje y así desarrollaron una entrevista de tinte netamente sexual, la gracia consistió en la preguntas subidas de tono y en que ni bien Marcelo comenzaba a hilvanar la respuesta, la chicharra que detectaba la mentira lo interrumpía con el característico sonido, hasta dejar para el final la respuesta que tenía la intención de quemar la “Máquina de la Verdad”.




