Quién dice que a las mujeres no nos gusta salir a comprar ropa nueva, accesorios de moda, zapatos, bolsos, perfumes y todo lo que pueda vestirnos divinamente y hacernos sentir esplendidas?
Muchas veces nos sentimos angustiadas por que dimos mal un examen de la universidad, o porque el informe que debíamos presentar no resultó completo para nuestro jefe o porque salimos el sábado a la noche y el chico que nos gusta ni nos miró o porque simplemente nos levantamos con el pie izquierdo y todo lo que ocurre en el día nos resulta malo. Nuestra primera reacción es decir “voy a salir a comprarme algo así me siento mejor”.Pensamos que comprar racionalmente no es un mal gasto sino que es una inversión para nuestro bienestar.
Científicamente se dice que, al comprar algo que nos gusta, liberamos una sustancia química del cerebro llamada endorfina, es la que nos da la sensación de placer, es la misma que liberamos al comer un chocolate o cuando nos enamoramos, y que feliz nos sentimos!. El problema es que esa sustancia no dura mucho y hay que evitar que las compras no se vuelvan una “adicción”.
Como podemos ver en la película “confesiones de una compradora compulsiva” el personaje es muy hábil en las compras, pero ya es enfermizo depender de ello, llega a un punto en que tanta compra no le permite ahorrar ni pagar el alquiler de su apartamento y hasta debe recurrir a un grupo de autoayuda, esto es una realidad, muchas mujeres caen en esa adicción, tienen deudas a causa de sus compras compulsivas.
Una adicción que se define como una obsesión por comprar mucho más de lo que se necesita o se puede pagar.
La característica en común es que se produce es que sentimos placer y alivio cuando salimos a comprar. Es una descarga de tensiones que se desencadena en arrepentimiento y en angustia. Sobre todo, cuando vemos que no llegamos a fin de mes.
El principio rector es que no se puede gastar más de lo que se gana.
Debemos tener presente que hay una diferencia entre “sentirse bien” y “estar bien”. Una cosa es cuando salimos a comprar algo nuevo para sentirnos mejor porque estábamos mal, desanimadas, vacías y queremos estar bien y otro asunto es cuando el salir a comprar se vuelve incontrolable, no medimos el gasto y compramos sin saber que es realmente lo que necesitamos, es el hecho de comprar por comprar.
Lo importante es poder identificar, medir y controlar esa necesidad como así también el dinero del que podemos disponer. Y a comprar racionalmente, con gusto y planificadamente.





